viernes, 27 de abril de 2012

La despedida de Pep Guardiola

Hoy, 27 de abril de 2012, poco antes de cumplir cuatro años en la función que le confiaron, Joseph Guardiola acaba de decidir poner fin al ciclo más glorioso que entrenador alguno haya logrado con un club de fútbol. Agotado por la presión que desencadena la conducción de un equipo que acostumbró a sus millones de seguidores a ganar todo y a jugar siempre con una finura emparentada con el arte más exigente, ha creído que necesita un breve reposo para cargar las baterías y volver a su pasión: el fútbol jugado con inteligencia y maestría, pero también con lealtad y respeto al rival, algo que lo ha distanciado abismalmente del repulsivo José Mourinho, el Carlos Bilardo del siglo XXI..

Al mando de Guardiola  Barcelona ganó 13 de los 18 títulos que disputó, con lo que logró pulverizar el récord de 11 títulos que estableció Johan Cruyff, padre del recordado 'Dream Team', aparte de y crear un  estilo de juego que llevó al Barcelona a ser considerado, casi unánimemente como el mejor equipo de la historia del balompié mundial.
Pep Guardiola llegó a fines de mayo de 2008 en reemplazo de Frank Rijkaard, a petición expresa del ex presidente Joan Laporta. El joven técnico venía de lograr el ascenso a Segunda B con el filial y su contratación planteaba serias dudas  sobre si su inexperiencia  haría pagar al club un precio muy alto caracterizado por la sequía de títulos y el fracaso. 

En su primera temporada (2008-2009) el Barça ganó la Liga, la Copa del Rey, La Liga de Campeones, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, convirtiéndose así en el primer equipo de la historia en ganar todas las competiciones oficiales en una temporada.
En el siguiente año el equipo revalidó el título de Liga y  la Supercopa de España, aunque cayó en la Copa del Rey en octavos de final frente al Sevilla y en la Champions League ante el Inter de Milan, el día en que Mourinho se colgó del travesaño.

En la temporada 2010-2011 el Barça de Guardiola se quedaó cerca de igualar la gesta de 2009 al ganar todos los torneos, a excepción de la Copa del Rey, la que resignó ante el Real Madrid en una emocionante final decidida en la prórroga.
La consecución de la Supercopa de España ante el Madrid, la Supercopa de Europa ante el Porto y el Mundial de Clubes han puesto el punto y final al palmarés de Guardiola en el Barça, a la espera de la final de la Copa del Rey que han de disputar Barça y Athletic el próximo 25 de mayo.

En resumen, al haber de Joseph Guardiola como técnico hay que sumar 2 Champions League;  2 Supercopa de Europa; 2 Mundiales de clubes; 3 Supercopas de España; 3 Ligas de España y 1 Copa del Rey. Casi nada....
Gracias a la televisión vi jugar algunas veces a Guardiola en su época de centrocampistadel "Dream Team". Cerebral, ingenioso, exquisito en sus movimientos, llegó a la dirección técnica para defender esos concpetos que él enalteció como jugador. Aunque peque de inmodesto puedo decir que  descubrí su ideología en el 2004, cuatro años antes de que iniciara su andadura como técnico. Fue al leer un libro que compré el día de su presentación durante la Copa América en Perú. El autor, Angel Cappa, incluyó en el libro una larga charla con Guardiola sobre la naturaleza estética del fútbol y el rechazo al "ganar como sea", muy popular en Europa.
El 26 de enero de 2009, siete meses después de iniciar su trabajo en Barcelona, en mi columna de El Diario-La Prensa, de Nueve York, publiqué un artículo titulado "El Barcelona de Pep Guardiola resucita el fútbol bien jugado". Repito textualmente ese artículo porque apareció meses antes de que Guardiola empezara su ciclo triunfal que acaba de concluir, al menos temporalmente porque los dioses del fúbol harán que, más temprano que tarde, se renueve el vículo entre el mejor equipo del planeta y el técnico más lúcido y honesto que se recuerde. El artículo decía:

                "En mayo del 2008 el Barcelona de España navegaba en aguas tormentosas por el bajo rendimiento del equipo y el pésimo clima de vestuario, al punto que la propia permanencia del presidente, Joan Laporta, estaba amenazada.
                  Antes de verse obligado de decretar zafarrancho de abandono y ver al club hundirse en un océano de fracasos, Laporta optó por cesar al técnico Frank Rijkard y nombrar, el 8 de mayo de 2008, a un símbolo del club, Joseph Guardiola, como nuevo conductor.
               Los panegiristas del "fútbol moderno", esto es los admiradores del "juego a la italiana" del pelotazo sin destino, el correr sin objetivos y pegar a cuanto se mueva en el campo de juego, pusieron el grito en el cielo. El remedio iba a ser peor que la enfermedad por muchas razones, entre ellas la de que Guardiola no tenía experiencia, había sacado el carnet de técnico recién hacía dos años y no había sido ni siquiera ayudante de entrenador en primera categoría.
             ¿Quién es Pep Guardiola, el blanco de los fanáticos del fútbol de pelotazos, al que le asignaban un futuro de fracasos? Casi nada: ganó con el "Dream Team" que dirigía Johan Cruyff 6 Ligas españolas, una Liga de Campeones de Europa, una Recopa de Europa, 2 Copas del Rey, 4 Supercopas de España y 2 Supercopas de Europa. Además de ser seleccionado español por una década, había logrado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992.
              Los que lo vieron jugar entre 1991 y 2006 dicen que era un volante central con "excepcional visión de juego y precisión en su pegada. Dueño de carisma y personalidad, virtudes que le sirvieron para erigirse en líder y director de su equipo en el terreno de juego".
           Este es el personaje que los "sabios" descalificaron de antemano.
            Hoy el Barcelona de Guardiola funciona como una máquina perfecta, llena de belleza, eficacia, practicidad y goles, tal como lo fue el "Dream Team" de Cruyff. Ha marcado 63 goles en 20 partidos y ha recibido 14 para un promedio de + 49. ¿Qué tal?
Yo supe de la ideología del hoy técnico catalán gracias al libro "¿Y el fútbol dónde está?" escrito por el técnico argentino Angel Cappa, un decidido partidario del fútbol bien jugado.
           Guardiola era aún jugador en 2003 cuando lo entrevistó Cappa y sus respuestas, que no se pueden condensar en una columna, eran reveladoras.
          "Yo no quiero depender de dos cracks. Prefiero un equipo mucho más efectivo donde todos participen, donde todos jueguen, porque yo defiendo el fútbol a través de los extremos (punteros o wines). Mi equipo lo empezaría a formar a partir de los extremos, cosa que no se hace en el mundo, se usan los carrileros (..) Yo creo mucho más en los equipos donde todos participen, donde el balón es lo que manda y donde se trata de jugar bien", dijo Guardiola a Cappa.
              Otro concepto que discrepa de la "modernidad" :
              "Oyes la radio y dicen que hay que ganar, que eso de los punteros es antiguo, que nadie juega con extremos y que tenemos que jugar como todo el mundo. Y te digo que si jugamos como todo el mundo, posiblemente perderemos más que jugando como nos gusta. El 'fútbol directo' del que hablan aquí en Europa es el fútbol sin engaños, sin dribles, sin toque. Y sin engaños todos terminan chocando".
               Y así está el Barcelona: con su "fútbol antiguo", con Henry y Messi de punteros y el feroz Eto'o en el centro del ataque, como en los viejos tiempos, pegándole cachetadas a la modernidad".



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