lunes, 4 de junio de 2012

FUIMOS DE PASEO Y NOS PASEARON


Partamos de un hecho inocultable: en los papeles, individual y colectivamente, Argentina era superior a Ecuador en una proporción abismal. Un equipo que tiene a Lionel Messi, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, los tres con 150 goles en Europa, siempre será más que otro en el que el único que brilla en el alto nivel es Luis Antonio Valencia. Entre los gauchos agregue usted a Angel di María, del campeón liguero Real Madrid, y advertirá con una lupa mayor las diferencias.

A Rueda puede estar llegándole la hora
El técnico Reinaldo Rueda, consciente de la pequeñez de su oncena, se decidió por el recurso más usual de los débiles: amontonar a sus soldaditos en su propia área para tratar de contener la ofensiva llena de tanta general y coronel con el pecho lleno de medallas. Sabiendo que mentía dijo a los medios que su plan era impedir que Argentina maneje del balón, quitarle la pelota. Para ello- no lo dijo- requería una unidad blindada de recuperadores que , además, debían tener un gran manejo de ese esquivo balón para retenerlo en el medio campo de los locales. La pregunta es ¿dónde estaban esos jugadores? La respuesta es en ninguna parte. Ecuador no los tiene. Tal vez Saritama, pero se trata de un jugador que internacionalmente no ha dado la talla. Es un futbolista de consumo local, y eso a veces.


Todo Ecuador era una gran avenida en la que Messi se paseó
La idea de defender heroicamente no tenía asidero. Por el centro dos mediocridades que ha elevado la publicidad tarifada puertas adentro. Ni los periodistas más adictos a la Federación Ecuatoriana de Fútbol y, consecuentemente, a la selección hubieran podido vender  el embuste de que nuestros jugadores podían sostener un cero a cero con cuatro medios jugadores en defensa. Ni Achilier, ni Campos, ni Guagua ni Walter Ayoví poseen recursos para tamaño encargo. Peor si en el medio campo nadie obstruía y sólo pegaban tanto Quiñónez como Noboa. ¿Y el ataque? Era un ataque de nervios. Valencia más solo que Adán en el Día de la Madre, sin que nadie le pusiera con inteligencia un sola pelotita; batallando una lucha perdida de antemano. Benítez, lo usual: jugando con un balde en la cabeza y errando nueve de cada diez oportunidades de llegar. Y la última pregunta: ¿jugó ese tal Suárez? Si, pero para los rivales.

Desazón, pesimismo, confusión. El panorama de Ecuador a los 30 minutos.
Ecuador era una avenida más ancha que la 9 de Julio de Buenos Aires y por allí transitaron en veloces motonetas  los argentinos. Tanto que antes de los 30 minutos ya perdíamos 0 a 3. El resultado estaba escrito. Después trató Rueda de rectificar. A los 39 minutos sacó a un mediocre Saritama (uno de los publicistas de la FEF, que habla por radio, dijo que era el Riquelme de Ecuador y ahora Riquelme piensa demandarlo) para poner un delantero: Jaime Ayoví. Y al salir para la segunda etapa incluyó a Jefferson Montero, un avispado delantero que milita en el Betis y de quien nadie sabe, con el periódico del lunes en la mano, por qué no jugó de entrada. Fue el único ecuatoriano que destacó sobrando varias veces a Zabaleta aunque no pudo culminar ningunos de sus desbordes. 

Ecuador mostró lo que es: un equipo de regular para abajo. Vamos a ver cómo nos va en la altura frente a Colombia, dijo Vitucho González que está de visita en Nueva York y jugó en los años 60 para el Everest. Porque el único recurso que nos queda es la altura a la que los colombianos no temen como los brasileños y los argentinos. Ecuador es otro en Quito, replicó Vitucho. Pero es que esta eliminatoria es de ida y vuelta y debemos jugar en el llano  y en Bogotá y La Paz que es el techo del mundo (ya no está Habegger para darnos una manito).

El partido con Argentina nos llenó de pesimismo. No se equivocó nadie, no pongamos un letrero "Se Busca" tras los responsables. Es la realidad de un fútbol inflado por un periodismo acrítico, salvo las excepciones de rigor. Rueda apostó al muro defensivo porque no tenía jugadores para otra cosa. Y con un Messi desatado nos hicieron jugar en "loco" por el centro por donde Campos y Guagua no daban pie con bola. Y el machete de Pedro Quiñónez estaba sin filo en el medio. Nos metieron tres goles de entrada y luego vino un cuarto rematado por Di María al modo que enseñaba don Ramón Unamuno: doblando la rodilla del pie de apoyo para que la pelota no se eleve. No tenemos arquero, dijo Pedro Intriago. Y le contesto que hace más de veinte años que no tenemos arqueros en el fútbol ecuatoriano. Todos los que aparecieron fueron sólo regulares, nunca supieron salir del área y eran más manoteadores que atajadores. Esta opinión provocará un ataque de rasquiña en muchos observadores muy modernos que nunca vieron jugar a Alfredo Bonnard Jara, el mejor de todos los tiempos pasados y los que vendrán.

Roguemos a la altura. Hagámosle una novena y una procesión. Que ilumine a los jugadores para que se haga el milagro de que jueguen al fútbol y a Rueda para que acierte con lo poco que tiene. Porque lo mejor de los seleccionados, aquello que futbolísticamente no poseen, sólo saldrá por milagro en una era en que estas manifestaciones divinas son muy escasas y a veces, viendo el panorama del país, parece qie Dios se hubiera olvidado de nosotros. Eso sí, prepárense para escuchar los alaridos triunfales si gana Ecuador. "Ya estamos en Brasil" dirá "Chirimoya", el más conspicuo representante del periodismo adicto al poder.  



  

viernes, 27 de abril de 2012

La despedida de Pep Guardiola

Hoy, 27 de abril de 2012, poco antes de cumplir cuatro años en la función que le confiaron, Joseph Guardiola acaba de decidir poner fin al ciclo más glorioso que entrenador alguno haya logrado con un club de fútbol. Agotado por la presión que desencadena la conducción de un equipo que acostumbró a sus millones de seguidores a ganar todo y a jugar siempre con una finura emparentada con el arte más exigente, ha creído que necesita un breve reposo para cargar las baterías y volver a su pasión: el fútbol jugado con inteligencia y maestría, pero también con lealtad y respeto al rival, algo que lo ha distanciado abismalmente del repulsivo José Mourinho, el Carlos Bilardo del siglo XXI..

Al mando de Guardiola  Barcelona ganó 13 de los 18 títulos que disputó, con lo que logró pulverizar el récord de 11 títulos que estableció Johan Cruyff, padre del recordado 'Dream Team', aparte de y crear un  estilo de juego que llevó al Barcelona a ser considerado, casi unánimemente como el mejor equipo de la historia del balompié mundial.
Pep Guardiola llegó a fines de mayo de 2008 en reemplazo de Frank Rijkaard, a petición expresa del ex presidente Joan Laporta. El joven técnico venía de lograr el ascenso a Segunda B con el filial y su contratación planteaba serias dudas  sobre si su inexperiencia  haría pagar al club un precio muy alto caracterizado por la sequía de títulos y el fracaso. 

En su primera temporada (2008-2009) el Barça ganó la Liga, la Copa del Rey, La Liga de Campeones, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes, convirtiéndose así en el primer equipo de la historia en ganar todas las competiciones oficiales en una temporada.
En el siguiente año el equipo revalidó el título de Liga y  la Supercopa de España, aunque cayó en la Copa del Rey en octavos de final frente al Sevilla y en la Champions League ante el Inter de Milan, el día en que Mourinho se colgó del travesaño.

En la temporada 2010-2011 el Barça de Guardiola se quedaó cerca de igualar la gesta de 2009 al ganar todos los torneos, a excepción de la Copa del Rey, la que resignó ante el Real Madrid en una emocionante final decidida en la prórroga.
La consecución de la Supercopa de España ante el Madrid, la Supercopa de Europa ante el Porto y el Mundial de Clubes han puesto el punto y final al palmarés de Guardiola en el Barça, a la espera de la final de la Copa del Rey que han de disputar Barça y Athletic el próximo 25 de mayo.

En resumen, al haber de Joseph Guardiola como técnico hay que sumar 2 Champions League;  2 Supercopa de Europa; 2 Mundiales de clubes; 3 Supercopas de España; 3 Ligas de España y 1 Copa del Rey. Casi nada....
Gracias a la televisión vi jugar algunas veces a Guardiola en su época de centrocampistadel "Dream Team". Cerebral, ingenioso, exquisito en sus movimientos, llegó a la dirección técnica para defender esos concpetos que él enalteció como jugador. Aunque peque de inmodesto puedo decir que  descubrí su ideología en el 2004, cuatro años antes de que iniciara su andadura como técnico. Fue al leer un libro que compré el día de su presentación durante la Copa América en Perú. El autor, Angel Cappa, incluyó en el libro una larga charla con Guardiola sobre la naturaleza estética del fútbol y el rechazo al "ganar como sea", muy popular en Europa.
El 26 de enero de 2009, siete meses después de iniciar su trabajo en Barcelona, en mi columna de El Diario-La Prensa, de Nueve York, publiqué un artículo titulado "El Barcelona de Pep Guardiola resucita el fútbol bien jugado". Repito textualmente ese artículo porque apareció meses antes de que Guardiola empezara su ciclo triunfal que acaba de concluir, al menos temporalmente porque los dioses del fúbol harán que, más temprano que tarde, se renueve el vículo entre el mejor equipo del planeta y el técnico más lúcido y honesto que se recuerde. El artículo decía:

                "En mayo del 2008 el Barcelona de España navegaba en aguas tormentosas por el bajo rendimiento del equipo y el pésimo clima de vestuario, al punto que la propia permanencia del presidente, Joan Laporta, estaba amenazada.
                  Antes de verse obligado de decretar zafarrancho de abandono y ver al club hundirse en un océano de fracasos, Laporta optó por cesar al técnico Frank Rijkard y nombrar, el 8 de mayo de 2008, a un símbolo del club, Joseph Guardiola, como nuevo conductor.
               Los panegiristas del "fútbol moderno", esto es los admiradores del "juego a la italiana" del pelotazo sin destino, el correr sin objetivos y pegar a cuanto se mueva en el campo de juego, pusieron el grito en el cielo. El remedio iba a ser peor que la enfermedad por muchas razones, entre ellas la de que Guardiola no tenía experiencia, había sacado el carnet de técnico recién hacía dos años y no había sido ni siquiera ayudante de entrenador en primera categoría.
             ¿Quién es Pep Guardiola, el blanco de los fanáticos del fútbol de pelotazos, al que le asignaban un futuro de fracasos? Casi nada: ganó con el "Dream Team" que dirigía Johan Cruyff 6 Ligas españolas, una Liga de Campeones de Europa, una Recopa de Europa, 2 Copas del Rey, 4 Supercopas de España y 2 Supercopas de Europa. Además de ser seleccionado español por una década, había logrado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992.
              Los que lo vieron jugar entre 1991 y 2006 dicen que era un volante central con "excepcional visión de juego y precisión en su pegada. Dueño de carisma y personalidad, virtudes que le sirvieron para erigirse en líder y director de su equipo en el terreno de juego".
           Este es el personaje que los "sabios" descalificaron de antemano.
            Hoy el Barcelona de Guardiola funciona como una máquina perfecta, llena de belleza, eficacia, practicidad y goles, tal como lo fue el "Dream Team" de Cruyff. Ha marcado 63 goles en 20 partidos y ha recibido 14 para un promedio de + 49. ¿Qué tal?
Yo supe de la ideología del hoy técnico catalán gracias al libro "¿Y el fútbol dónde está?" escrito por el técnico argentino Angel Cappa, un decidido partidario del fútbol bien jugado.
           Guardiola era aún jugador en 2003 cuando lo entrevistó Cappa y sus respuestas, que no se pueden condensar en una columna, eran reveladoras.
          "Yo no quiero depender de dos cracks. Prefiero un equipo mucho más efectivo donde todos participen, donde todos jueguen, porque yo defiendo el fútbol a través de los extremos (punteros o wines). Mi equipo lo empezaría a formar a partir de los extremos, cosa que no se hace en el mundo, se usan los carrileros (..) Yo creo mucho más en los equipos donde todos participen, donde el balón es lo que manda y donde se trata de jugar bien", dijo Guardiola a Cappa.
              Otro concepto que discrepa de la "modernidad" :
              "Oyes la radio y dicen que hay que ganar, que eso de los punteros es antiguo, que nadie juega con extremos y que tenemos que jugar como todo el mundo. Y te digo que si jugamos como todo el mundo, posiblemente perderemos más que jugando como nos gusta. El 'fútbol directo' del que hablan aquí en Europa es el fútbol sin engaños, sin dribles, sin toque. Y sin engaños todos terminan chocando".
               Y así está el Barcelona: con su "fútbol antiguo", con Henry y Messi de punteros y el feroz Eto'o en el centro del ataque, como en los viejos tiempos, pegándole cachetadas a la modernidad".



domingo, 21 de agosto de 2011

Un hooligan en la banca del Real Madrid


Los hooligans que tanta muerte y destrucción sembraron en Europa el siglo pasado en el siglo pasado renacen hoy en el espíritu perturbado de un director técnico al que contrató el Real Madrid para conquistar un título y terminar con el apabullante dominio de su odiado rival, el excelso Barcelona F.C. que va camino a ser (si no les ya) el mejor equipo de la historia del fútbol mundial, el elenco que en tiempos de marcaciones, pizarras, sistemas y tácticas para impedir que el juego prospere impone una vuelta al arte. Frente a los enemigos jurados de la estética que creen que para ganar es imprescindible jugar feo, aparece el Ballet Bolshoi del césped que hace aparecer a sus rivales, incluido el Madrid, como una comparsa de curiquingues.


¿Y qué es jugar bien al fútbol? Jorge Valdano tiene una definición: “Todos tocan y se ofrecen; l bordado empieza desde atrás, donde hay que asegurar la salida sin riesgos, el medio centro distribuye con sentido común, los medios de los lados pisan la raya de banda y se muestran en diagonal, el cuarto centrocampista es el transgresor que inventa cosas raras para riiesgar la búsqueda del gol y todos juntos se suman al delantero en la llegada. Es gol o no, ganarán o perderán, pero al final del partido ingleses, españoles, italiano y búlgaros coinciden een el juicio `maravilloso`. ¿Ah,sí? Entonces no pregunten qué es jugar bien. Es eso”. Esto fue escrito en 1997. Barcelona sobrepasó ya la espléndida definición de Valdano. No sólo en cuarto centrocampista es el transgresor. Lo son los once que salen a la cancha.

¿Cómo frenar a este equipo que tiene la fantasía y la precisión con que interpreta la Filarmónica de Londres la mejor sinfonía de los grandes maestros? Pegando, interrumpiendo el juego con recursos selváticos, apagando la luz de la inteligencia a fuerza de hachazos asesinos. Todo esto ordenado por aquellos a los que Valdano llama “los amigos de la brutalidad que creen que la técnica y la fantasía son otro modo de nombrarla ingenuidad y proponen ganar como sea”.

En 2002, en Madrid, en la librería deportiva de don Esteban Sanz Martínez, compré un libro que desde entonces leo con deleite en cada ocasión. Se llama “Salvajes y Sentimentales” y fue escrito el año 2000 por el gran escritor español Javier Marías, un fanático seguidor el Real Madrid, rival en la dialéctica literaria de su afamado colega, ya fallecido, Manuel Vásquez Montalván, un hincha del Barcelona F.C. Se trata de una lectura deliciosa donde Marías se burla del Barcelona de antes de Guardiola, acostumbrado a ver ganar Copas en sucesión a los merengues madrileños. “Se dice que los madridistas no sabemos perder, y nada más cierto, no estamos acostumbrados a ello” escribe Marías y se burla de los catalanes: “El Barcelona ha sido tradicionalmente un equipo exquisito y melancólico, con jugadores delicados dados a la depresión”.

La llegada de Guardiola cambió al Barsa y al fútbol mundial. El Madrid ha debido acostumbrarse a perder cuando se juega el clásico español. Lo acabamos de ver en la Súpercopa de hace pocos días. El triunfo catalán ya no extraña pero lo que deja este trofeo es el rechazo que cada día se teje en el mundo entero en torno al Real Madrid, a sus jugadores y al técnico, el portugués José Mourinho, un atrabiliario y desorbitado sujeto que se sienta en el banco madrileño con el mismo odio con que los hooligans destrozaban todo lo que encontraban a su paso.

El Madrid fue siempre un equipo caballeroso. El mejor del siglo XX según las estadísticas internacionales. El de Di Stefano, Puskas, Gento, Kopa, Del Sol, Butragueño y tantas estrellas. Aquel que fue acusado de ganar tan seguido por influencias de la dictadura del generalísimo Franco ero al que nadie ha podido negar su lugar en la historia por la clase de sus formaciones. Hasta que un día a sus dirigentes se les ocurrió llevar al banco a Mourinho, antes defensivista a ultranza que ganó la Liga de Campeones ante el Inter haciendo jugar a Samuel Eto’o de marcador de punta. Hoy en el Madrid su filosofía parece haber cambiado: la mejor defensa es el ataque, y si es a los tobillos de los adversarios, mejor.

Y es tanta la vergüenza que hoy sienten los verdaderos seguidores de los merengues que hasta Javier Marías ha salido a criticarlo después de los penosos episodios del partido final de la Súpercopa y de las declaraciones del portugués después del partido que ganó el Barcelona. El académico de la RAE, autor de nueve novelas, dos volúmenes de relatos y siete colecciones de artículos y ensayos, en un artículo titulado “Un chamán de feria” publicado en el diario El País, ha dicho: “El Madrid no se quejaba bajo ningún concepto. Si se le anulaba un gol injustamente, era un lance o un azar del juego y había que meter otro, eso era todo. Lo mismo en lo que respectaba a penalties pitados o no pitados, a expulsiones rigurosas o injustificadas, a lesiones de jugadores fundamentales. El Madrid seguía atacando con diez o con nueve, no se daba por vencido, casi ni admitía un empate, sobre todo en su propio feudo". Sobre los técnicos de la época del pudor madridista sostiene: "Sus entrenadores podían tener más o menos talento, pero solían saber dónde estaban y eran educados. Aquí no se buscan excusas, aquí no se protesta, se acepta la derrota cuando el otro ha sido mejor o la suerte no ha acompañado, se intenta el triunfo siempre, aunque se corra el riesgo de salir goleado; aquí nunca se siente uno vencido de antemano".

Con evidente dolor Javier Marías reconoce: "[Florentino Pérez] será un lince para sus negocios, qué duda cabe, pero está demostrando ser un hombre poco inteligente, para haberse entregado a un chamán de feria como Mourinho, alguien mucho menos inteligente aún que él. Un individuo que no sabe de fútbol y al que el Madrid le trae sin cuidado, que no tiene reparo en traicionar su centenaria tradición y en arrojar sobre él una mancha que se hará difícil borrar". Con evidente dolor reniega: "Lo que no puede ser es que el propio equipo dé vergüenza, en el campo y fuera de él: se le toleran el juego pobre y el escaso acierto, los entrenadores rácanos como Capello o Juande Ramos, aun los Presidentes delincuentes, porque éstos, al fin y al cabo, quedan lejos de la hierba y del vestuario. Pero no un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor".



No sabemos si la UEFA, con la experiencia de las tragedias provocadas por los hooligans, pondrá un freno definitivo a Mourinho, responsable de repetidas vergüenzas en los últimos tiempos y culpable de mandar a pegar sin piedad a verdugos obedientes como el matarife Pepe, Carvalho, Khedira, Ramos y Marcelo. Mourinho juega con fuego y la UEFA deberá sofocarlo o auspiciar la hecatombe que se aproxima.



sábado, 1 de mayo de 2010

Aniversarios de Athletic Club y Baarcelona

No vivimos en una época en que se respete la historia. Más bien algunos opinadores radiales y televisivos suelen denostar los hechos pasados, desconocer su importancia para construir el presente y el futuro. Por eso es vital destacar que vamos a vivir los aniversarios de fundación de dos grandes instituciones guayaquileñas y ecuatorianas. Athletic Club y Barcelona nacieron un 1 de mayo. Mercantil se llamó el equipo que luego sería Athletic propulsado por un gran visionario: don Manuel Vítores Polanco y nació en 1922. Tres años después se fundó Barcelona, nacido del entusiasmo de la muchachada del barrio del astillero que comandaban Carlos García Ríos, Cloruro García Vergara, Gallo Ronco Murillo, Pan de Dulce Aguirre y toda una jorga inolvidable. Sus creadores jamás soñaron lo que ambas instituciones llegarían a ser para el espíritu deportivo porteño años después.

Athletic empezó en el fútbol y en 1930 ascendió a la primera categoría de la Federación Deportiva del Guayas. Alcanzó su momento cumbre en 1932 cuando barrió con Panamá, Daring, Liga Deportiva Estudiantil, Norteamérica, Patria y todos los que se le pusieron por delante. Fue “oreja y rabo” para los pupilos de don Manuel Vítores pues fueron campeones de primera categoría, subcampeones en segunda y campeones en tercera y cuarta categoría. Grandes figuras pasaron por sus filas: Oscar Sánchez, Alberto Cayuta Garzón, Domingo Ochoa, César Barrera, Teodoro García, Armando de la Torre, Sucre Cando Marín y muchos más.

Barcelona, nacido en 1925 en los portales de la Escuela Modelo, fue también un animador del fútbol federativo cuando sus huestes eran empujadas por ese gran cacique que fue Manuel Gallo Ronco Murillo Moya. Tuvo altibajos, anduvo por las series inferiores, volvió a la serie de honor en 1942, en 1948 ya era el ídolo de Guayaquil pero la consolidación de su grandeza se produjo en 1949 cuando venció al famoso Millonarios de Bogotá, uno de los equipos más poderosos del mundo.

No andaba bien cuando se anunció la visita de los colombianos. Tanto que El Universo, el 25 de agosto de 1949 , comentó: “Queda la esperanza, siempre ha de ser así, que el conjunto barcelonés ofrezca, como en tantas otras ocasiones, una gran presentación ante un gran rival, pero, de todas maneras, se debe tomar las medidas necesarias para evitar una catástrofe”. La catástrofe fue para los mundialmente famosos astros de Millonarios porque a los 5 minutos el incomparable Pajarito Cantos le puso el primer gol al arquero Gabriel Ochoa. Volvieron por sus fueros las rutilantes estrellas extranjeras y se colocaron 2 a 1 con goles de Alfredo di Stefano y Adolfo Pedernera. Salió entonces el coraje criollo. Jorge Cantos se lió a patadas con el grandote Néstor Raúl Rossi, que se empeñaba en maltratar al diminuto Enrique Cantos, impotente ante la cabria magistral del Ratón Sabido, y fue cambiado por otro bronco: Heráclides Ñañá Marín. Barcelona se fue sobre su rival y el pequeño pero astuto Jorge Mocho Rodríguez marcó el empate. Vino entonces un espectáculo maravilloso e inolvidable. De ambos lados se tejían jugadas de lujo. Los visitantes ponían todo su fútbol, incrédulos ante la resistencia del nuestro equipo cholo. Juan Benítez era un monumento en la zaga y el Pibe Sánchez se fajaba con Di Stefano. Faltaban tres minutos cuando Víctor Lindor, interior de Norteamérica, quien había ingresado minutos antes por Enrique Cantos, le robó un balón a Ochoa y marcó el gol de la victoria ante un estadio repleto y enloquecido por la hazaña. Una “chilena” de Cabillon que dio en el travesaño puso angustia en la valla del Ñato Romo pero el pito de Gustavo Mateus señaló un final de bronca: Barcelona 3 – Millonarios 2. Estuvieron por Barcelona Enrique Romo; Carlos Pibe Sánchez y Juan Zambo Benítez; Galo Papa Chola Solís, Jorge Cantos (Marín) y Fausto Montalván. José Jiménez, Pajarito Cantos (Víctor Lindor), el Mocho Rodríguez, José Pelusa Vargas y Guido Andrade. En Millonarios alinearon Ochoa; García y Cobo Zuluaga; Abbes, Néstor Raúl Rossi y Soria; Castillo, Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stefano, Cabillon y Mosquera. Esa noche del 31 de agosto de 1949 Barcelona se metió en el alma popular.

Pocos días antes de ese suceso, Athletic Club viajó a Costa Rica con el réclame de ser la mejor formación basquetera del país. Cinco partidos debía jugar en una nación considerada una potencia centroamericana, con jugadores famosos como Vitamina Castro, Marco Calvo, Palito Silva, Guillermo y René Alvarez, Oreamuno, Mattling y Fioli. Rosendo Parra, Assad Bucaram, Juan Phillips Orellana y Alfredo Escobar Urbina dirigían el equipo que integraban Justo Morán, Alfonso Quiñónez, Alfredo Arroyave, Atilio Ansaldo, Fortunato Muñoz, Jacobo Bucaram, Gonzalo Aparicio, Alvaro Aparicio, Pablo Sandiford, Samuel Cisneros y Víctor Andrade Zavala.

El 10 de julio, en el Coliseo Mendoza, de San José, Athletic deslumbró a un público encabezado por el presidente José Figueres para vencer a Gimnástica Española. Sucesivamente fueron cayendo el campeón costarricense Seminario (dos veces), Universidad Nacional que con sus refuerzos era una verdadera selección de Costa Rica, y Orión, Para entonces la prensa “tica” había agotado los elogios para los muchachos del Athletic, “el mejor equipo que ha pisado las canchas del país”, como dijo La Prensa.

El 24 de julio retornó invicto a Guayaquil. “Bienvenido Athletic” decía un editorial de El Universo suscrito por el periodista que usaba el seudónimo de Michichico: “Lo que Athletic ha hecho es Costa Rica ha sido grande. Es la expresión del poderío del básquetbol ecuatoriano. Para ellos, mensajeros de la amistad, deportistas de verdad, nuestros saludos, nuestra bienvenida, nuestra expresión de aliento a una obra llamada a ser orgullo y gloria del deporte ecuatoriano y honra del guayaquileñismo”.

El choque Barcelona-Millonarios de Bogotá, uno de los mejores equipos de la historia del fútbol mundial, pasó a ser una tradición. Volvieron a encontrarse ambos equipos en el Estadio Capwell el 21 de mayo de 1952. Los “Millos” eran más poderosos que en 1949. Pedro Cabillón era el goleador del torneo colombiano con 49 dianas. Habían llegado los argentinos Julio Cozzi, Felipe Steimberg Hugo Reyes y Reinaldo Cara de Auto Mourin, el peruano Julio Ramírez, el brasileño Danilo y otras grandes figuras. No le sirvió de nada. Volvió a caer ante el ídolo del astillero por 1 a 0, gol del argentino Juan Deleva, y una actuación soberbia de Jorge Delgado, Enrique Cantos, el Tano Spandre y Juan Benítez convertido otra vez en una muralla infranqueable. Con el arbitraje de Rafael Guerrero Parker, Barcelona alineó a Jorge Delgado; Spandre y Benítez; Héctor Pedemonte, Jorge Caruso y Heráclides Marín; el Mocho Rodríguez, Enrique Cantos, Juan Deleva, Pelusa Vargas y Guido Andrade. Los colombianos tuvieron a Cozzi; Steimberg y Ramírez; Soria, Rossi y González; Reyes, Mosquera, Di Stefano, Castillo y Mourin (Alcides Aguilera).

Dos grandes instituciones, una historia de lujo, una nostalgia por aquellos días de gloria. Barcelona lucha hoy por un presente que le devuelva los pergaminos del pasado. Athletic Club pelea porque le devuelvan sus terrenos usurpados y le reconstruyan coliseo, piscina y canchas que los tractores de la empresa usurpadora le arrasaron. No tiene suerte Athletic. Pese a la campaña de Leonardo Escobar Bravo nadie le presta oídos. Ni el Municipio, ni la Federación Deportiva del Guayas ni el ministerio del Deporte. Pero algún día el Atletic volverá a las canchas con el paso triunfador que le señalaran Manuel Vítores y Alfredo Escobar Urbina.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La mejor selección de la historia



No, no se trata de la selección del Ecuador, aunque podría haberlo sido dada la enorme calidad de los jugadores. No hablamos de la selección de Guayaquil, pero, de seguro, la ciudad se habría sentido orgullosa de haber sido representada por estos jóvenes.
Hace cincuenta años (¡uf, medio siglo!) se formó el mejor combinado futbolístico de la historia del deporte colegial de Guayaquil : la incomparable selección del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte de 1959.
Antes y después hubo muchas que reunieron a grandes jugadores: Alfredo Freire, Julio Rubira, Chalo Salcedo, Santiago Elejalde, Lucho Merino, Washington Villacreces, Otón Chávez, Jorge Delgado, Raúl Avilés, Luis Gómez, Bolívar Sánchez y otros nombres de lujo, todos ellos futbolistas que militaron con suceso en la primera categoría del fútbol porteño. Algunos de ellos vistieron la casaca nacional. Pero nunca se reunieron tantos cracks de categoría para dejar una huella en los equipos en que militaron y jamás una selección de fútbol se paseó ante sus rivales dejando un récord inalcanzable.
Ha pasado el tiempo y quienes los vimos jugar y disfrutamos el honor de ser sus compañeros de aula o de estudio no los hemos olvidado nunca. Los que vinieron después y los que hoy tienen el orgullo de ser vicentinos deben aprender la lección dejada por esos grandes deportistas que tanto aportaron a la historia de nuestro querido colegio.
Por ello bien vale hacer un poco de memoria para refrescar la de los vicentinos que hoy queremos unirnos en una red cibernética para consolidar nuestro espíritu, el espíritu vicentino que no termina de iluminarnos ni aún con la muerte. He dicho multitud de veces: ser vicentino es una condición del alma que queda marcada a fuego para toda la vida terrena y las demás que existan. La evolución vital nos llevó de dejar las aulas, pero nos fuimos llevando el honor de haber pasado por las aulas del colegio más prestigioso y más querido, de un símbolo de la vida ciudadana. Somos ex alumnos, nunca ex vicentinos.
Aquella década de los años 50 –que terminó en 1959- conforma la época de oro del deporte vicentino. Alumnos del Vicente Rocafuerte coparon las selecciones ecuatorianas; dejaban el uniforme con la VR para ponerse la divisa nacional. Sería largo enumerar a los vicentinos que se consagraron en los campos deportivos del continente, pero, por si alguien se engaña, cito unos pocos casos.
Cuando Ecuador conformó la selección de gimnasia olímpica, todos sus integrantes eran del Vicente: Max Blum, Pedro y Abel Rendón, Alfredo Mancilla, Jorge Portalanza y Alfredo Cucalón.
En 1954 el famoso “Cura” Elmo Suárez ganó la medalla de oro en saltos de plataforma en el I Campeonato Grancolombiano de Natación y repitió en 1958 y 1959.
En 1954 la desfalleciente natación ecuatoriana inició su recuperación en la recién inaugurada piscina de nuestro colegio bajo la dirección de Gastón Thoret. La selección ecuatoriana de natación que logró el vicecampeonato grancolombiano de 1858 en Cali y el campeonato en 1959 en Caracas estaba íntegramente formada por nadadores vicentinos: Pepe Ferretti, Esteban Sachs, Oswaldo Méndez, Jorge Jiménez, Agustín Fuentes Víctor Aguirre, Modesto Mackliff, Guilermo Medina, Andrés Vasconcellos, Eduardo Borja, Gonzalo Peralta, César Barrezueta, etc.
La revitalización del básquet guayaquileño fue posible en 1956 gracias al aporte de los jugadores vicentinos, formados en los patios del plantel bajo la égida de Fortunato Muñoz. El entrenador estadounidense Warren Baxter llevó a Cúcuta al Campeonato Sudamericano Juvenil una selección nacional en la que eran actoress principales los vicentinos Carlos Valle, Pablo Cabanilla, William Phillips, Augusto Betancourt, Pepe Carbo, Freddy Freire y Julio Castillo.
Sólo son pocos ejemplos pues el desarrollo total de la historia de Epoca de Oro del Deporte Vicentino requeriría un libro.
En fútbol, en 1959, se armó aquella selección de la que hablé al principio. Ya en mi último año del bachillerato y último como nadador de las selecciones del colegio vi jugar todos los partidos a esa selección que formaban Pancho Barreiro, titular del Español, en el arco. En la defensa jugaban Daniel Vaca (Aduana Portuaria), Teodoro “Ojón” Ruíz (Español) y Walter Arellano (Emelec). Los volantes eran Efrén Cobos (Boca Junior) y Tomás Jordán (Everest),. Adelante jugaban Nicolás Alvarez (titular aquel año en Barcelona), Félix ‘Pelusa” Guerrero (9 de Octubre), Luís “Chivo” Sernaqué (9 de Octubre), Jorge Bolaños (Emelec) y Juan Moscol (Emelec). ¡Qué grandes!
Era tanta la calidad de los titulares de la VR que en la banca estaban Antonio Troncoso (Norte América), Salomón Ramos (Panamá, transferido poco después a Barcelona), Wilson León (Boca Juniors), “Cabecita” Castro (Panamá), “Mundo” Castro (Panamá), Bermeo y Varas (9 de Octubre) y “Torta” Tobar (Chacarita). Todos jugaron aquel año y contribuyeron al logro de cetro colegial.Tal vez omita algún nombre, pero escribo sin consultar mi archivo con el sólo propósito de agitar la memoria de mis compañeros vicentinos.
Esa selección derrotó sin apelaciones a las representaciones del Aguirre Abad, Academia Gómez Rendón, Borja Lavayen, Cristóbal Colón, Eloy Alfaro, Víctor Emilio Estrada, Instituto Nacional y Ciclo Educativo Tarqui. Obtuvo el cetro de modo invicto con una efectividad impresionante: 43 goles a favor y cero en contra.
Grandes momentos del deporte vicentino que nos unirán más. Ojalá un día podamos escribir la historia del deporte de nuestro colegio. Hasta tanto, mi promoción, agrupada en la Confraternidad Ottón Ampuero Navarro, se prepara para celebrar en los primeros días del 2010 los cincuenta años en que nuestros maestros nos pusieron la museta y la capa para otorgarnos una condecoración que vale más que las preseas papales: la de bachilleres del Colegio Nacional Vicente Rocafuerte. ¡Cómo han pasado los años!.

martes, 24 de noviembre de 2009

La última pieza de La Máquina

El cable nos trae la noticia fatal: murió Juan Carlos Muñoz, el último sobreviviente de aquella delantera famosa del River Plate de los años 40: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, artillería y ballet futbolero de "La Máquina", como bautizó el inmortal Borocotó al River campeón de 1941.

Dicen que aquellos "cuarenta" fueron la década del apogeo del tango y el fútbol-arte. Cuenta una leyenda que los jugadores de River, cuando se iban de festejo al famoso Tibidabo de Corrientes entre Libertad y Talcahuano, le pedían al mago del bandoneón, Pichuco, Troilo que tocara el tango de moda, Malena, una letra muy porteña de Homero Manzi a la que había puesto música Lucio Demare. A cambio, los domingos, el gordo Pichuco, sentado en la tribuna les pedía a los cracks de la Banda Roja: !A bailar, muchachos, a bailar! Y los muchachos hacían bailar a los contrarios.

Adolfo Pedernera era el eje del equipo, un centroforward con el 9 en la espalda que jugaba como 10: puro talento, creatividad, exquisitez, finura. A su lado, José Manuel Moreno, un atleta capaz de levantarse en el área llevándose colgado al marcador que lo agarraba, para plantar un cabezazo mortífero,. Era, además, un gambetador eximio. Los dos bajaban para unirse a Bruno Rodolfi y el "Tuerto" Ramos en la media cancha. El goleador era Angel Labruna, implacable y certero como lo definieran alguna vez. Como aleros Muñoz y Aristóbulo Deambrosi hasta que en 1942 llegó Félix Loustau.

Una vieja revista dice que "Muñoz era capaz de hacer por la derecha lo que el legendario Chueco García hacía por la izquierda" mientras describe a Loustau como "valiente, travieso, veloz", con un "freno sorprendente y con toque y preciso manejo de la pelota".

¿Cómo funcionaba esa delantera incomparable?: "Juegan como de memoria. Inventan otro fútbol. Se desmarcan, cambian de posiciones. Además son campeones" dice la revista.

La estadística dice que sólo jugaron juntos 18 partidos. No importa. Bastaron 1.620 minutos para ganarse la inmortalidad.

Alguna vez hubo un debate sobre cómo surgió "La Máquina". Algunos le asignaban el mérito al director técnico de River, Renato Cesarini, diciendo que fue él quien sugirió que Pedernera jugara de centro forward retrasado y que hizo de Loustau puntero en lugar de marcador. El Maestro Adolfo salió al ruedo para aclarar: "Para mí el que la formó fue Carlos Peucelle. Por lo menos en lo que conmigo se relaciona no hubo otro. El fue el que intervino para que de la punta me pasaran adentro. Después, entre todos colaboramos para que el equipo anduviera como anduvo. Peucelle fue director técnico aún siendo jugador".

El recordado "Barullo" Peucelle también fue consultado: "Mentira, yo no hice nada. Lo hizo doña Rosa". Cuando le preguntaron quién era doña Rosa, contestó: "La mamá de Pedernera".

Los grandes de "La Máquina" fueron parte de una era que no se repetirá nunca más en el fútbol del mundo. Ese 1941 aparecieron en las canchas de Argentina René Pontoni en Newell's, Lucho Sosa en Boca, Mamucho Martino en San Lorenzo, Tucho Méndez en Huracán, Julio Cozzi en Platense y Rubén Bravo en Rosario Central. Con más experiencia estaban Antonio Sastre, Emilio Baldonedo, Herminio Masantonio, el Chueco García, Isidro Lángara, Ernesto Lazzati, Piraña Sarlanga, y en gestación se hallaban Néstor Raúl Rossi, Alfredo Di Stefano, Natalio Pescia, Armando Farro, y, en fin, un centenar de cracks que hoy no tendrían precio.

Se fue "Tomate" Muñoz, uno de los últimos representantes del fúlbol romántico, del ballet del césped.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El Balón y la Palabra

Con este título inicié en 2002, a la vuelta de la cobertura de la Copa del Mundo Japón-Corea 2002 como enviado especial de El Diario La Prensa de Nueva York, una columna que significaba la continuación de un trabajo de opinión sobre el deporte en general, y el fútbol en particular, que empezó en 1964 en las páginas del diario El Universo, de Guayaquil, Ecuador.
Tal como había ocurrido con mi trabajo desde 1999 en el diario neoyorkino, la columna tuvo una gran aceptación, motivó adhesiones, discrepancias, comentarios, evocaciones, en fin todo lo que pasa en el mundo del papel y la tinta cuando hay conocimiento, experiencia y honestidad.

Aunque nunca había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente, por ser lector de El Gráfico desde mi infancia, fui siempre un seguidor de un gran maestro del periodismo: Emilio Lafferranderie, o El Veco, como es conocido universalmente desde hace más de medio siglo. Compartí con El Veco los Mundiales 2002 y 2006, me hizo el honor de su amistad y fui parte de su "auditorio" cuando, en los pocos instantes de descanso entre viajes largos y partidos de fútbol, nos sentábamos una docena de periodistas de todas partes de América y de España a escuchar al Veco contándonos anécdotas de fútbol y de tango en las que saltaba a cabecear un balón el Charro Moreno, brotaba un "gotán" de Homero Manzi o se deslizaban en un bandoneón los dedos mágicos de Pichuco Troilo.

Ese hermano enorme que es el Dr. Julio Villagrán Lara, presidente de la Asociación de Periodistas Guayaquil, organizó el 29 de agosto pasado un emotivo homenaje en favor mío por los 45 años cumplidos en el periodismo profesional activo, acto al que solidarizaron la M.I. Municipalidad de Guayaquil, mi ciudad, la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Guayaquil, el Colegio de Periodistas del Guayas, que tuve el honor de presidir, y el Círculo de Periodistas del Guayas a través de preseas y conceptuosos pergaminos.

Para mí fue inevitable recordar en ese instante dos consejos que han guiado mi profesión. El primero de ellos me lo dio mi padre cuando le dije que iba a escribir en El Universo, aunque no iba a abandonar mi carrera de Derecho en la Universidad de Guayaquil. "Me parece bien, pero es importante que no olvides esto: nadie se pierde en el camino recto". El segundo proviene de un libro de El Veco, quien lo recibió de don Constancio Vigil: "Si una nota no provoca una sonrisa, no suscita una lágrima o no genera una discusión, esa nota no sirve para nada".

Bajo esas dos banderas de la moral y el intelecto reinicio esta columna, esta vez desde mi propio blog. Acabo de convertirme en un "retirado", que en los Estados Unidos quiere decir un "jubilado". Pero es importante anotar que cuando se es periodista de alma, uno puede jubilarse del trabajo dependiente pero no de la profesión independiente. Sobre todo cuando ésta última condición la ha puesto en práctica a través de la vida.

Hay tantos temas que agitan nuestra inquietud cada mañana. El periodista siente la ansiedad de comunicar porque la expresión de la opinión es la forma más viva de la libertad. La tecnología me permite ser dueño de mi propio espacio donde soy el jefe y el obrero. Aspiro a crear pronto un diario digital. y una revista deportiva porque en Nueva York no existe un medio escrito para el deporte hispano y lo que se brinda es muy poco.

Por ejemplo, me sacude el espíritu deportivo la eliminación de Irlanda con un gol de Francia que debió haber sido anulado. Las múltiples formas de examinar la jugada prueban la mano de Thierry Henry, quien, además, reconoce la falta y pide jugar otra vez el partido clasificatorio a Sudáfrica 2010. La FIFA reacciona con razón: las reglas no permiten repetir. Pero tras el argumento legal surgen otras inquietudes: ¿El árbitro, los jueces de línea y el cuarto auxiliar no advirtieron la falta? ¿O se hicieron los distraidos porque se trataba de Francia y hay jugosos intereses económicos a los que aporta poco Irlanda y mucho Francia? ¿La verdad? En la FIFA se puede creer todo, desde lo sensato hasta lo macabro. No hay que olvidar que uno de los discípulos predilectos de Joseph Blatter es Michel Platiní, aquel gran ex jugador francés, hoy presidente de la UEFA.

Y en Ecuador una guardia pretoriana se hizo presente el viernes en la asamblea del vapuleado Barcelona, único ídolo del fútbol ecuatoriano a pesar de la debacle. Asistieron 200 socios, de 900 calificados para ingresar, y 300 policías de los grupos especiales que regularmente disuelven motines y protestas políticas. Total, nada. "Hay que blindar los estatutos" dijo hace meses el presidente Eduardo Maruri. Y sus expertos legalistas, ayudados por políticos mañosos hoy en desuso, tejieron una trama enrevesada en los reglamentos más impenetrable que el Muro de Berlín. Este se cayó hace 20 años, pero el Muro del Idolo parece que durará un centenario. Hay muchos secretos en los últimos años que nadie quiere que se revelen.

De todo esto y de muchos otros temas vamos a hablar en esta columna. Agradezco a todos mis amigos por leerla, analizarla, coincidir, discrepar, comentarla, elogiarla, maldecirla, reenviarla a otros amigos o echarla al cesto. Por ahora me satisface que conozcan que existe.


NOTA: EN LA FOTO, EL DR. VILLAGRAN ENTREGA A RICARDO VASCONCELLOS UNA PLACA QUE CONTIENE EL HOMENAJE DE LA ASOCIACION DE PERIODISTAS GUAYAQUIL POR LOS 45 AÑOS DE ESTE PERIODISTA EN EL EJERCICIO DE LA PROFESION. EL ACTO SOLEMNE SE EFECTUO EN EL SALON DE LA CIUDAD, EN GUAYAQUIL, EL 29 DE AGOSTO DE ESTE AÑO.