lunes, 4 de junio de 2012

FUIMOS DE PASEO Y NOS PASEARON


Partamos de un hecho inocultable: en los papeles, individual y colectivamente, Argentina era superior a Ecuador en una proporción abismal. Un equipo que tiene a Lionel Messi, Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, los tres con 150 goles en Europa, siempre será más que otro en el que el único que brilla en el alto nivel es Luis Antonio Valencia. Entre los gauchos agregue usted a Angel di María, del campeón liguero Real Madrid, y advertirá con una lupa mayor las diferencias.

A Rueda puede estar llegándole la hora
El técnico Reinaldo Rueda, consciente de la pequeñez de su oncena, se decidió por el recurso más usual de los débiles: amontonar a sus soldaditos en su propia área para tratar de contener la ofensiva llena de tanta general y coronel con el pecho lleno de medallas. Sabiendo que mentía dijo a los medios que su plan era impedir que Argentina maneje del balón, quitarle la pelota. Para ello- no lo dijo- requería una unidad blindada de recuperadores que , además, debían tener un gran manejo de ese esquivo balón para retenerlo en el medio campo de los locales. La pregunta es ¿dónde estaban esos jugadores? La respuesta es en ninguna parte. Ecuador no los tiene. Tal vez Saritama, pero se trata de un jugador que internacionalmente no ha dado la talla. Es un futbolista de consumo local, y eso a veces.


Todo Ecuador era una gran avenida en la que Messi se paseó
La idea de defender heroicamente no tenía asidero. Por el centro dos mediocridades que ha elevado la publicidad tarifada puertas adentro. Ni los periodistas más adictos a la Federación Ecuatoriana de Fútbol y, consecuentemente, a la selección hubieran podido vender  el embuste de que nuestros jugadores podían sostener un cero a cero con cuatro medios jugadores en defensa. Ni Achilier, ni Campos, ni Guagua ni Walter Ayoví poseen recursos para tamaño encargo. Peor si en el medio campo nadie obstruía y sólo pegaban tanto Quiñónez como Noboa. ¿Y el ataque? Era un ataque de nervios. Valencia más solo que Adán en el Día de la Madre, sin que nadie le pusiera con inteligencia un sola pelotita; batallando una lucha perdida de antemano. Benítez, lo usual: jugando con un balde en la cabeza y errando nueve de cada diez oportunidades de llegar. Y la última pregunta: ¿jugó ese tal Suárez? Si, pero para los rivales.

Desazón, pesimismo, confusión. El panorama de Ecuador a los 30 minutos.
Ecuador era una avenida más ancha que la 9 de Julio de Buenos Aires y por allí transitaron en veloces motonetas  los argentinos. Tanto que antes de los 30 minutos ya perdíamos 0 a 3. El resultado estaba escrito. Después trató Rueda de rectificar. A los 39 minutos sacó a un mediocre Saritama (uno de los publicistas de la FEF, que habla por radio, dijo que era el Riquelme de Ecuador y ahora Riquelme piensa demandarlo) para poner un delantero: Jaime Ayoví. Y al salir para la segunda etapa incluyó a Jefferson Montero, un avispado delantero que milita en el Betis y de quien nadie sabe, con el periódico del lunes en la mano, por qué no jugó de entrada. Fue el único ecuatoriano que destacó sobrando varias veces a Zabaleta aunque no pudo culminar ningunos de sus desbordes. 

Ecuador mostró lo que es: un equipo de regular para abajo. Vamos a ver cómo nos va en la altura frente a Colombia, dijo Vitucho González que está de visita en Nueva York y jugó en los años 60 para el Everest. Porque el único recurso que nos queda es la altura a la que los colombianos no temen como los brasileños y los argentinos. Ecuador es otro en Quito, replicó Vitucho. Pero es que esta eliminatoria es de ida y vuelta y debemos jugar en el llano  y en Bogotá y La Paz que es el techo del mundo (ya no está Habegger para darnos una manito).

El partido con Argentina nos llenó de pesimismo. No se equivocó nadie, no pongamos un letrero "Se Busca" tras los responsables. Es la realidad de un fútbol inflado por un periodismo acrítico, salvo las excepciones de rigor. Rueda apostó al muro defensivo porque no tenía jugadores para otra cosa. Y con un Messi desatado nos hicieron jugar en "loco" por el centro por donde Campos y Guagua no daban pie con bola. Y el machete de Pedro Quiñónez estaba sin filo en el medio. Nos metieron tres goles de entrada y luego vino un cuarto rematado por Di María al modo que enseñaba don Ramón Unamuno: doblando la rodilla del pie de apoyo para que la pelota no se eleve. No tenemos arquero, dijo Pedro Intriago. Y le contesto que hace más de veinte años que no tenemos arqueros en el fútbol ecuatoriano. Todos los que aparecieron fueron sólo regulares, nunca supieron salir del área y eran más manoteadores que atajadores. Esta opinión provocará un ataque de rasquiña en muchos observadores muy modernos que nunca vieron jugar a Alfredo Bonnard Jara, el mejor de todos los tiempos pasados y los que vendrán.

Roguemos a la altura. Hagámosle una novena y una procesión. Que ilumine a los jugadores para que se haga el milagro de que jueguen al fútbol y a Rueda para que acierte con lo poco que tiene. Porque lo mejor de los seleccionados, aquello que futbolísticamente no poseen, sólo saldrá por milagro en una era en que estas manifestaciones divinas son muy escasas y a veces, viendo el panorama del país, parece qie Dios se hubiera olvidado de nosotros. Eso sí, prepárense para escuchar los alaridos triunfales si gana Ecuador. "Ya estamos en Brasil" dirá "Chirimoya", el más conspicuo representante del periodismo adicto al poder.  



  

1 comentario:

  1. Hola Ricardo espero estes bien. Te saluda Enrique Sanmartin -espero me recuerdes- te comento que estoy radicado en La Florida.Estoy radicado en la ciudad de Hollywood tengo apenas una semana de haber llegado, la ventaja es que desde el 2004 soy ciudadano americano asi que decidi probar suerte aca. Si acaso quieras contactarme mi telefono es 1954 4040917 y mi correo electronico: enrique_sanmartin_a@hotmail.com. y enrismartin@gmail.com. Ok Ricardo. Un abrazo y bendiciones para ti y tu familia.

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