Athletic empezó en el fútbol y en 1930 ascendió a la primera categoría de la Federación Deportiva del Guayas. Alcanzó su momento cumbre en 1932 cuando barrió con Panamá, Daring, Liga Deportiva Estudiantil, Norteamérica, Patria y todos los que se le pusieron por delante. Fue “oreja y rabo” para los pupilos de don Manuel Vítores pues fueron campeones de primera categoría, subcampeones en segunda y campeones en tercera y cuarta categoría. Grandes figuras pasaron por sus filas: Oscar Sánchez, Alberto Cayuta Garzón, Domingo Ochoa, César Barrera, Teodoro García, Armando de la Torre, Sucre Cando Marín y muchos más.
Barcelona, nacido en 1925 en los portales de la Escuela Modelo, fue también un animador del fútbol federativo cuando sus huestes eran empujadas por ese gran cacique que fue Manuel Gallo Ronco Murillo Moya. Tuvo altibajos, anduvo por las series inferiores, volvió a la serie de honor en 1942, en 1948 ya era el ídolo de Guayaquil pero la consolidación de su grandeza se produjo en 1949 cuando venció al famoso Millonarios de Bogotá, uno de los equipos más poderosos del
No andaba bien cuando se anunció la visita de los colombianos. Tanto que El Universo, el 25 de agosto de 1949 , comentó: “Queda la esperanza, siempre ha de ser así, que el conjunto barcelonés ofrezca, como en tantas otras ocasiones, una gran presentación ante un gran rival, pero, de todas maneras, se debe tomar las medidas necesarias para evitar una catástrofe”. La catástrofe fue para los mundialmente famosos astros de Millonarios porque a los 5 minutos el incomparable Pajarito Cantos le puso el primer gol al arquero Gabriel Ochoa. Volvieron por sus fueros las rutilantes estrellas extranjeras y se colocaron 2 a 1 con goles de Alfredo di Stefano y Adolfo Pedernera. Salió entonces el coraje criollo. Jorge Cantos se lió a patadas con el grandote Néstor Raúl Rossi, que se empeñaba en maltratar al diminuto Enrique Cantos, impotente ante la cabria magistral del Ratón Sabido, y fue cambiado por otro bronco: Heráclides Ñañá Marín. Barcelona se fue sobre su rival y el pequeño pero astuto Jorge Mocho Rodríguez marcó el empate. Vino entonces un espectáculo maravilloso e inolvidable. De ambos lados se tejían jugadas de lujo. Los visitantes ponían todo su fútbol, incrédulos ante la resistencia del nuestro equipo cholo. Juan Benítez era un monumento en la zaga y el Pibe Sánchez se faja
Pocos días antes de ese suceso, Athletic Club viajó a Costa Rica con el réclame de ser la mejor formación basquetera del país. Cinco partidos debía jugar en una nación considerada una potencia centroa
El 10 de julio, en el Coliseo Mendoza, de San José, Athletic deslumbró a un público encabezado por el presidente José Figueres para vencer a Gimnástica Española. Sucesivamente fueron cayendo el campeón costarricense Seminario (dos veces), Universidad Nacional que con sus refuerzos era una verdadera selección de Costa Rica, y Orión, Para entonces la prensa “tica” había agotado los elogios para los muchachos del Athletic, “el mejor equipo que ha pisado las canchas del país”, como dijo La Prensa.
El 24 de julio retornó invicto a Guayaquil. “Bienvenido Athletic” decía un editorial de El Universo suscrito por el periodista que usaba el seudónimo de Michichico: “Lo que Athletic ha hecho es Costa Rica ha sido grande. Es la expresión del poderío del básquetbol ecuatoriano. Para ellos, mensajeros de la amistad, deportistas de verdad, nuestros saludos, nuestra bienvenida, nuestra expresión de aliento a una obra llamada a ser orgullo y gloria del deporte ecuatoriano y honra del guayaquileñismo”.
El choque Barcelona-Millonarios de Bogotá, uno de los mejores equipos de la historia del fútbol mundial, pasó a ser una tradición. Volvieron a encontrarse ambos equipos en el Estadio Capwell el 21 de mayo de 1952. Los “Millos” eran más poderosos que en 1949. Pedro Cabillón era el goleador del torneo colombiano con 49 dianas. Habían llegado los argentinos Julio Cozzi, Felipe Steimberg Hugo Reyes y Reinaldo Cara de Auto Mourin, el peruano Julio Ramírez, el brasileño Danilo y otras grandes figuras. No le sirvió de nada. Volvió a caer ante el ídolo del astillero por 1 a 0, gol del argentino Juan Deleva, y una actuación soberbia de Jorge Delgado, Enrique Cantos, el Tano Spandre y Juan Benítez convertido otra vez en una muralla infranqueable. Con el arbitraje de Rafael Guerrero Parker, Barcelona alineó a Jorge Delgado; Spandre y Benítez; Héctor Pedemonte, Jorge Caruso y Heráclides Marín; el Mocho Rodríguez, Enrique Cantos, Juan Deleva, Pelusa Vargas y Guido Andrade. Los colombianos tuvieron a Cozzi; Steimberg y Ramírez; Soria, Rossi y González; Reyes, Mosquera, Di Stefano, Castillo y Mourin (Alcides Aguilera).
Dos grandes instituciones, una historia de lujo, una nostalgia por aquellos días de gloria. Barcelona lucha hoy por un presente que le devuelva los pergaminos del pasado. Athletic Club pelea porque le devuelvan sus terrenos usurpados y le reconstruyan coliseo, piscina y canchas que los tractores de la empresa usurpadora le arrasaron. No tiene suerte Athletic. Pese a la campaña de Leonardo Escobar Bravo nadie le presta oídos. Ni el Municipio, ni la Federación Deportiva del Guayas ni el ministerio del Deporte. Pero algún día el Atletic volverá a las canchas con el paso triunfador que le señalaran Manuel Vítores y Alfredo Escobar Urbina.
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